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Como iniciar a los niños en el esquí

Es más importante “cómo” se inicia en el esquí que “cuándo” empieza.

Existen diferentes opciones y todas puedan ser buenas, pero un buen comienzo condicionará mucho la disposición del niño(a), veamos esas opciones con sus pros y contras.

La primera experiencia con la nieve debe ser para descubrirla, y no para empezar a esquiar. Y descubrir para un niño(a) significa “jugar”, es decir, entren en contacto con la nieve y el medio, ¡que se diviertan!

Así que dejemos a un lado las prisas y la impaciencia, y dediquemos días enteros a hacer muñecos de nieve, tirarnos bolas, dibujar ángeles,… trineos! Queremos que vuelva, y si nos lo pide será mejor que llevarlo obligado. El esquí será un paso lógico en esa evolución.

Y antes de pasar a cómo iniciarse finalmente en el esquí, según mi experiencia es el lenguaje con que se lo expliquemos a nuestros niños(as). Debemos usar un lenguaje sencillo, evitando los tecnicismos y usando símiles con cosas que conozcan y puedan entender: la fijación del esquí bien puede ser un ratón al que hay que pisarle la cola para liberar la bota.

Empecemos con las opciones:

1- Aprender a esquiar con papá:

Pros: coste cero y, el niño(a) (especialmente los más peques) seguramente disfrutará mucho más de esa actividad si la comparte con sus papás.

Contras: falta de preparación, recursos y habilidades necesarias para enseñar a un niño(a); y un riesgo de cómo reaccionar! ejemplo fácil de ver en las pistas: un niño que no domina la cuña (casita), y que se escapa colina abajo.

No olvidemos que estamos en la montaña, y debemos tenerle respeto, además de ser un deporte complejo.

2- Clases particulares de esquí:

Pros: enseñanza y atención dedicada, y la que debería llevar a una mayor evolución y progresión. Un par de horas con buena actitud de niño(a) pueden hacer maravillas.

Contras: la opción más cara (¿40 y 50 euros la hora?) dependiendo de la estación y escuela. La falta de compañeros de clase puede hacer que el niño(a) no se motive por igual, pero es fácil que por el mismo precio se acepten hasta dos niños(as), según escuela, estación y nivel de los niños(as).

3- Apuntarse a un jardín de nieve, o a clases en grupo:

Pros: opción ‘equilibrada’, profesionalidad contra precio y además el niño(a) podrá interactuar con otros peques mientras aprende a esquiar.

Contras: no sacarle el mismo partido a una clase colectiva que a una particular, la atención del profesor se divide y además la progresión del grupo puede ser variada.

Para los más peques hay que entender el jardín de nieve como una solución intermedia entre jugar y aprender a esquiar, y existen verdaderos estaciones donde son un verdadero lujo. Y donde el recuerdo del niño es la diversión.

Cuando son algo más mayores, lo mejor son clase en grupo con niños(as) de la misma edad y nivel en una misma clase.

En ambos casos, como contras, hay que decir que es muy difícil sacarle el mismo partido a una clase colectiva que a una particular, la atención del profesor se divide y además la progresión del grupo dependerá en gran medida de este.

Resumiendo:

  • Lenguaje asequible para su edad, que lo entienda y lo visualice.
  • Juegos y mucha diversión.
  • Cuando el niño(a) demuestre inquietud, aprenda con un profesional.
  • No forzar, no obligar,… siempre hay días malos, ya vendrá otro mejor.
  • Equipo adecuado: ropa cálida, equipo no excesivamente pesado y correctas protecciones (casco, gafas, crema solar,…).
  • Clima: todos días valen sol o frío, esto es así; pero sí evitar días de mala visibilidad, lluvia, nevadas,…

¡Paciencia, hay mucho que ganar!

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